Si te preguntan qué necesitas, dilo.

Recuerdo que hace algún tiempo, en el que estuve muy mal económicamente, mi empresa se vio envuelta en una situación delicada debido al mal manejo de uno de mis colaboradores en el área de finanzas; esta situación generó una serie de eventos catastróficos en mi vida y una de esas fue verme imposibilitado en seguir pagando las cuotas de la máquina principal que utilizábamos para el área de impresión, esta era el corazón de mi empresa y lamentablemente la íbamos a perder. En aquella época nos dedicábamos exclusivamente a la impresión digital publicitaria, en pequeños y grandes formatos, el producto de este negocio consistía en realizar todo tipo de impresos tales como pendones, afiches, etc. 

Todo explotó un día como cualquier otro, yo me encontraba en mi despacho realizando algunos presupuestos para los clientes cuando escuché en la oficina contigüa que alguien subía la voz acaloradamente, rápidamente me dirigí ahí para ver qué sucedía, cuando entré encontré que estaban allí reunidos mi encargado de finanzas y un matrimonio, que eran proveedores habituales de materiales que la empresa requería. Los saludé amablemente y les pedí que me explicaran qué sucedía, tamaña sorpresa me llevé cuando me enteré que no les pagábamos hace muchos meses y que la deuda con ellos era de mucho dinero, les expliqué que no podía ser posible ya que yo había firmado  regularmente los documentos que cancelaban sus servicios, así fue como me enteré que los fondos nunca llegaron a ellos y que se habían administrado de mala forma. Ese día me quedé sin encargado de finanzas y descubrí que el problema no era solo con ellos sino con muchos proveedores, ese día fue el comienzo del fin de mi estabilidad económica y el comienzo de mi verdadera vida como emprendedor en el mundo de los negocios, tuve que aprender de la peor manera que muchas veces a uno le pasan las cosas no por mala suerte sino por ser demasiado confiado; luego de unos meses perdí literalmente todo, casa, autos, etc. por lo que tuve que reinventarme y partir nuevamente, pero esta vez lleno de deudas.

“Qué pérdida de tiempo sería mi vida sin todos los errores que he cometido”. -Alice Bag.

Fue una época muy difícil, estaba realmente aterrado, tenía a mi mujer y dos hijos adolescentes que contaban conmigo por lo que la alternativa de darme por vencido no era una opción, estaba con los proveedores encima mío exigiendo sus pagos y ya estábamos atrasados en varias cuotas de la máquina impresora, no había podido seguir pagando los dividendos del departamento donde vivíamos y no me quedaba casi nada del dinero que manejaba, no tenía ni auto pues lo había entregado a cambio de la deuda que teníamos con aquel matrimonio, ¿qué se hace cuando uno tiene todo en contra? ¿cómo sigues si estás derrotado? bueno la respuesta es simple, te paras, respiras y sigues adelante, la vida no se detiene por nadie por lo que  tienes que seguir adelante siempre, nunca te des por vencido.

Tomé el Impulso necesario  y me concentré en las cosas positivas que tenía a mi favor e ideé un plan para salir adelante, dejé la mayoría de los problemas  como congelados en mi mente y me concentré en ir arreglando paso a paso cada uno de ellos. Determiné que lo primero que tenía que hacer para poder seguir con mi negocio, era solucionar el tema de la máquina impresora, así que solicite una reunión con la empresa que nos estaba vendiendo la máquina, lo que yo pretendía por donde lo miraras parecía imposible ya que les debía varias cuotas, no tenía el dinero para ponerme al día, ni tenía certeza de cuándo lo tendría, lo único que tenía claro era que debía convencerlos a toda costa de ayudarme, por suerte ellos me conocían hace tiempo como una buena persona, trabajadora y que antes de este problema, cumplía siempre con mis compromisos. Me reuní con ellos en su casa matriz, apenas entré me recibió la recepcionista y me condujo a una sala de reuniones en donde me sirvieron un café y me informaron que el encargado llegaría en algunos minutos a atenderme. Esos fueron minutos eternos, sentía que mi corazón latía a mil por hora y para peor, aún no sabía muy bien qué iba a decirles para convencerlos de ayudarme, sentía que me estaba jugando la vida en esta reunión, pasaron efectivamente unos minutos y entraron por la puerta el  gerente general y el gerente comercial, me saludaron muy afectuosamente, comentaron la situación de la deuda que tenía con ellos y me preguntaron cómo podían ayudarme, en ese segundo se detuvo el tiempo, por un instante sentí que estaba solo en la sala, tuve ganas de dar un grito y salir corriendo… ¿qué les decía?… mi cerebro funcionaba incesantemente… ¿qué les decía?… sentía que iba a explotar… ¿que les decía?, “VAMOS REACCIONA”, me decía a mi mismo, pensé en contarles la situación un poco “arreglada” para no quedar como tonto al haber sido tan crédulo con mi encargado de finanzas y lograr que así me ayudaran, pero sin parecer desesperado, mi ego estaba hablándome al oído.

“La estupidez combinada con arrogancia y un enorme ego te llevará por un largo camino”.- Chris Lowe.

En ese minuto de confusión, encontré la claridad y me di cuenta que uno siempre tiene que ser sincero, cuando te preguntan qué es lo que deseas, no sirve de nada decir las cosas a medias, uno en la vida tiene que decir a viva voz lo que uno quiere sin guardarse nada, ya que hay momentos claves, como fue este para mí, que te pueden impulsar en la vida o dejarte botado en el piso, respiré profundamente y dije: “yo sé que les debo varias cuotas de la máquina pero necesito que la diferencia que les debo la tomemos como un nuevo crédito dividido en 12 cuotas iguales, me den 180 días de gracia para pagar la primera cuota y que no me cobren intereses”, cuando terminé de hablar, me miraban con una cara de asombro que creo nunca más he vuelto a ver, se sonrieron como si les hubiera dicho una broma y me dijeron que si estaba consciente de lo que les estaba pidiendo. Los miré muy seriamente y les dije: “ustedes me preguntaron como podían ayudarme y les acabo de decir exactamente como pueden hacerlo, sé que suena una locura pero es lo que necesito”, fue tal mi sinceridad y la determinación en mi voz que después de dejarme solo por unos minutos para conversarlo entre ellos, entraron y me dijeron que aceptaban mis términos, aún después de tantos años cuando cuento esta historia lo encuentro increíble, creo que fui muy afortunado, pero si no hubiera dicho en ese momento lo que realmente necesitaba, no estaría en este momento escribiendo este blog.

“Cree en ti mismo y llegará un día en el que otros no tendrán otra opción que creer en ti.”- Cynthia Kersey.